El hombre ha sido un inventor por naturaleza y la necesidad de supervivencia lo obliga a  estar en constante renovación, las guerras han sido consideradas el motor de la tecnología, demandando innovación y destreza, dejando avances en técnicas y herramientas de defensa que logran traspasar las fronteras del mundo, convirtiéndose en materia de estudio de las grandes potencias para estar a la vanguardia.

A finales de 1500, fue creado el primer prototipo de chaleco antibalas por órdenes de Filippo Negroli, el cual, era una armadura en la que se podía observar la abolladura producida por una bala. En 1860 los coreanos Kim Gi-Doo y Gang Yoon descubrieron que el algodón, si era suficientemente denso, podía proteger contra proyectiles, basados en estos modelos, los Estados Unidos empezó a realizar experimentos con chatarra, la cual, cubría  torso, antebrazos y muslos, incluyendo un casco.

Para la segunda guerra mundial los Estados Unidos diseñaron armaduras para la infantería, pero los modelos eran demasiado pesados y limitaban el movimiento. Tiempo después, en los enfrentamientos de guerra con Corea los estadounidenses crearon un nuevo ejemplar llamado M-1951 compuesto por segmentos de plástico, reforzado con fibras de aluminio que se intercalaban en chalecos de nailon, estos fueron un gran avance, pero no eran eficaces para detener balas y esquirlas.

En 1965 Stephanie Kwolek, una química polaco-estadounidense, inventó un plástico o polímero conocido como Kevlar (una fibra de alta resistencia de color dorado, cinco veces más resistente que el acero). Para 1970, se incorpora la fibra sintética en los chalecos, la cual, era tejida y aplicada en capas, logrando dar la resistencia y la seguridad deseada, además, se realizaron pruebas para que su uso pudiera ser diario.

En 1975 Richard A. Armellino, promocionó una prenda hecha totalmente de Kevlar, resistente al fuego, que, además, absorbía el impacto de las balas y esquirlas, fue aprobado por las fuerzas policiales que lo utilizaron de manera experimental. A partir de ese momento, la era del chaleco antibalas, ligero y ocultable, empezó, vale aclarar que no son totalmente impenetrables y eficientes en un 100 %, ya que existe calibre de balas que logran superar su defensa.

Después de décadas de trabajo e investigación, se logra el objetivo de brindar mayor seguridad a las personas que son parte de fuerzas armadas y de cargos especializados de la policía, son prendas diseñadas para dispersar la energía y, a su vez, deformar la bala y minimizar el trauma contundente. La armadura logra implementar superposición y súper fuerza, pues a pesar de que sus compuestos de cerámica y de titanio son ligeros y están tejidos con Kevlar, es liviano y menos visible.

En la actualidad, con la creciente ola de violencia que vive México, casi lo ha obligado a que sea uno de los países latinoamericanos que más ha invertido en equipos de seguridad antibalas y autos blindados para salvar la vida de sus oficiales y comandos elite. La constante evolución de armas genera la necesidad de desarrollar e innovar sistemas de protección, desafortunadamente, estos esfuerzos se quedan limitados, sin embrago, se sigue en constante investigación para lograr la mayor seguridad deseada.

El estado mexicano le ha dado gran importancia al automóvil, un medio de transporte fundamental no solo para los miembros de la  policía y de fuerzas especiales, si no también son necesarios para la gente común, juegan un papel importante en la seguridad de todos. Para obtener un carro blindado e incluso para subirse en él, se debe tener un permiso especial de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, ya que son obtenidos con la finalidad de proteger, son considerados un arma defensiva.

Así, el país Azteca mediante la fuerza pública hace un gran esfuerzo para obtener el paquete más completo  en tecnología y, de esta manera, combatir la delincuencia y, además, proteger y garantizar la  seguridad de sus servidores en un mayor porcentaje: se hace entrega de chaleco antibalas capaz de proteger al combatiente de armas cortas de fuego, de fusiles y arma blanca, con una composición de tejido flexible y blando, se dotan con armas tácticas especiales, cascos  y autos blindados.

También se utiliza la mejor técnica para crear camionetas llamadas la «Bestia Mexicana», con apariencia común y corriente, pero que posee lo más avanzado en equipamiento de blindaje nivel tres. Sin embargo, no solo se hacen aportes de innovación tecnológica, también se busca dar un equipamiento integral en conocimiento a las personas que son parte de la fuerza pública, para que puedan utilizar todo tipo de herramientas como técnicas de defensa personal, manejo de arma blanca y pensamiento lateral.

El equipar a su fuerza pública de manera integral y acertada con tecnología y conocimiento, no solo garantiza un buen manejo de las herramientas dadas, sino que genera un mayor bienestar y aumenta las posibilidades de supervivencia de las personas que prestan un servicio a la sociedad. Ya que la policía es el único organismo público que se encuentra facultado para utilizar la fuerza y cohibir la ciudadanía en una determinada conducta, es quien debe garantizar la seguridad dentro del estado.

La industria va de la mano con los agentes de seguridad, son los que promueven y sustentan los estudios para los grandes avances tecnológicos, convirtiéndose en esa herramienta fundamental para el sustento de la innovación. El poder brindar instrumentos de calidad a las fuerzas armadas y a los policías de un país les permitirá estar a la vanguardia y ser punto de referencia, ya que la mayoría de los países viven conflicto interno.

Por eso en American Tactical nos preocupamos por dotar en México con la indumentaria líder en el mercado a los mejores grupos militares y policíacos, ofreciendo a nivel institucional y minorista posibilidades de blindaje efectivas.